Una pyme es una microempresa, pequeña o mediana empresa que se encuentra por debajo de determinados límites de plantilla y dimensión económica. No se trata de una forma jurídica concreta: una sociedad limitada, una sociedad anónima e incluso una persona que desarrolla una actividad económica por cuenta propia pueden encontrarse dentro de la categoría de pyme si cumplen los criterios aplicables.
En la Unión Europea, la referencia utilizada para definir a las pymes combina número de trabajadores, volumen de negocio anual y balance general anual. De forma general, una empresa debe tener menos de 250 personas empleadas y no superar determinados límites económicos.
La clasificación es importante porque el tamaño de una empresa puede afectar al acceso a determinados programas de financiación, ayudas y otras medidas específicamente dirigidas a pequeñas y medianas empresas.
Qué requisitos debe cumplir una pyme
Según la definición europea, la categoría de microempresas, pequeñas y medianas empresas está formada por empresas que:
- Tienen menos de 250 personas empleadas.
- Presentan un volumen de negocio anual que no supera los 50 millones de euros, o un balance general anual que no supera los 43 millones de euros.
Es importante fijarse en el “o” entre los dos criterios económicos. No es necesario encontrarse simultáneamente por debajo del límite de facturación y del límite de balance. Sí debe cumplirse el límite de plantilla y, además, al menos uno de los dos límites financieros establecidos.
Estos criterios proceden de la definición de pyme de la Comisión Europea y de la Recomendación 2003/361/CE.
Tipos de pyme: microempresa, pequeña y mediana empresa
Dentro de la categoría general de pyme existen tres tamaños principales.
| Tipo de empresa | Personas empleadas | Volumen de negocio anual | Balance general anual |
|---|---|---|---|
| Microempresa | Menos de 10 | Hasta 2 millones € | Hasta 2 millones € |
| Pequeña empresa | Menos de 50 | Hasta 10 millones € | Hasta 10 millones € |
| Mediana empresa | Menos de 250 | Hasta 50 millones € | Hasta 43 millones € |
La plantilla es, por tanto, el primer límite que debe observarse. Después se comprueba la dimensión económica mediante el volumen de negocio o el balance.
La definición completa puede consultarse también en la Recomendación 2003/361/CE publicada en EUR-Lex.
Cómo se combinan empleados, facturación y balance
Uno de los errores más frecuentes es pensar que una empresa deja de ser pyme automáticamente cuando supera uno de los límites económicos.
La definición permite utilizar el volumen de negocio o el balance general.
Por ejemplo, una empresa con 70 trabajadores, 38 millones de euros de facturación y 45 millones de balance podría seguir encontrándose dentro de los límites económicos de una mediana empresa por su volumen de negocio, aunque su balance supere los 43 millones.
En cambio, una empresa con 270 empleados quedaría fuera del límite general de plantilla de las pymes aunque su facturación fuese considerablemente inferior a 50 millones de euros.
No siempre basta con mirar una sola sociedad
La clasificación puede complicarse cuando una empresa forma parte de un grupo o mantiene determinadas participaciones con otras sociedades.
La normativa europea distingue entre empresas autónomas, empresas asociadas y empresas vinculadas.
Esta distinción importa porque, dependiendo de la relación existente entre las empresas, puede ser necesario incorporar total o parcialmente las cifras de plantilla y magnitudes económicas de otras entidades al comprobar si se cumplen los límites de pyme.
Por eso una sociedad aparentemente pequeña no tiene por qué clasificarse automáticamente como pyme si está integrada dentro de una estructura empresarial mucho mayor.
¿Una pyme es una forma jurídica?
No. Este es otro punto que genera bastante confusión.
“Pyme” describe el tamaño y determinadas características económicas de una empresa, no su forma jurídica.
Una pyme puede operar, por ejemplo, como:
- Sociedad limitada.
- Sociedad anónima.
- Cooperativa.
- Sociedad profesional.
- Empresa familiar bajo diferentes formas jurídicas.
- Persona física que desarrolla una actividad económica, cuando cumple las condiciones aplicables.
Por tanto, clasificar una empresa como pyme y determinar su forma jurídica son cuestiones diferentes.
Pyme, microempresa y autónomo no significan lo mismo
También conviene separar tres conceptos que habitualmente se utilizan como si fueran equivalentes.
Pyme es la categoría general que incluye microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas.
Microempresa es uno de los tamaños incluidos dentro de esa categoría y se caracteriza por tener menos de 10 personas empleadas y mantenerse dentro de los límites económicos correspondientes.
Autónomo, en cambio, hace referencia a una persona física que desarrolla una actividad económica por cuenta propia. No describe por sí mismo el tamaño económico de la actividad.
Desarrollamos estas diferencias en nuestra guía sobre pyme, microempresa y autónomo.
Ejemplos de pymes
La categoría incluye negocios muy diferentes entre sí. No debemos identificar pyme únicamente con comercio local o empresa familiar.
Algunos ejemplos podrían ser:
- Una consultora con 7 trabajadores y 600.000 euros de facturación: entraría normalmente dentro de la categoría de microempresa.
- Una empresa industrial con 32 trabajadores y 6 millones de euros de facturación: podría clasificarse como pequeña empresa.
- Una compañía tecnológica con 120 trabajadores y 25 millones de euros de facturación: podría encontrarse dentro de la categoría de mediana empresa.
- Una empresa con 280 trabajadores y 30 millones de facturación: superaría el límite general de plantilla establecido para las pymes.
Estos ejemplos son deliberadamente sencillos. Si existen empresas asociadas o vinculadas, la clasificación puede requerir cálculos adicionales.
Características habituales de una pyme
Dos empresas clasificadas como pyme pueden ser enormemente diferentes. Una empresa de tres trabajadores y otra de doscientos empleados comparten categoría general, pero sus necesidades operativas no tienen mucho que ver.
Aun así, muchas pymes presentan algunas características comunes:
- Estructuras organizativas menos complejas que las grandes empresas.
- Mayor concentración de responsabilidades en pocas personas.
- Procesos menos especializados en las empresas de menor tamaño.
- Presupuestos y recursos más limitados.
- Mayor sensibilidad al coste de herramientas y proveedores.
- Capacidad para tomar determinadas decisiones con mayor rapidez.
- Dependencia elevada de algunos clientes, proveedores o personas clave en ciertos negocios.
No son requisitos para ser pyme, sino características que pueden aparecer con mayor frecuencia debido al tamaño de la organización.
Qué necesita gestionar una pyme
El tamaño reducido no elimina las funciones esenciales de una empresa.
Incluso una pequeña organización debe gestionar, en distinta medida:
- Facturación y contabilidad.
- Tesorería y flujo de caja.
- Clientes y actividad comercial.
- Proveedores y compras.
- Personal y obligaciones laborales.
- Tecnología y seguridad.
- Procesos internos.
- Fiscalidad y administración.
La diferencia es que una pyme suele disponer de menos personas para asumir todas estas funciones. Una misma persona puede encargarse de varias áreas y determinadas actividades pueden externalizarse.
En nuestra guía de gestión empresarial para pymes explicamos cómo se relacionan estas áreas y qué procesos necesita controlar una pequeña empresa.
Ventajas habituales de una pyme
El menor tamaño puede proporcionar ciertas ventajas operativas.
Una estructura más corta puede facilitar la comunicación interna, reducir niveles de aprobación y permitir cambios más rápidos en determinados procesos.
Las pymes también pueden tener una relación más directa con clientes, proveedores y trabajadores.
Estas ventajas no aparecen automáticamente por ser una empresa pequeña. Una estructura sencilla mal organizada también puede provocar dependencia excesiva de determinadas personas, falta de documentación y dificultad para delegar.
Principales limitaciones de las pequeñas empresas
El tamaño también condiciona los recursos disponibles.
Una pyme puede tener menos capacidad que una gran empresa para mantener departamentos especializados en tecnología, recursos humanos, compras, fiscalidad, marketing o ciberseguridad.
Esto hace especialmente importantes decisiones como qué procesos mantener internamente, cuáles externalizar y qué herramientas utilizar.
Una solución diseñada para una organización de miles de empleados puede resultar innecesariamente compleja para una empresa de quince personas. En sentido contrario, una herramienta demasiado sencilla puede convertirse rápidamente en una limitación para una pyme que está creciendo.
Cómo saber si una empresa es pyme
Como primera aproximación, pueden seguirse estos pasos:
- Calcular el número de personas empleadas según los criterios aplicables.
- Comprobar el volumen de negocio anual.
- Comprobar el balance general anual.
- Determinar si la empresa es autónoma, asociada o vinculada a otras empresas.
- Comparar las cifras correspondientes con los límites de microempresa, pequeña empresa o mediana empresa.
En estructuras societarias sencillas, la clasificación puede resultar evidente. Cuando existen participaciones entre empresas, grupos empresariales o situaciones fronterizas, conviene revisar las reglas de cálculo completas antes de asumir que una sociedad cumple los requisitos.
Por qué importa saber si una empresa es pyme
Saber si una organización puede considerarse pyme no sirve únicamente para describir su tamaño.
La definición se utiliza como referencia en diferentes programas públicos y medidas dirigidas específicamente a pequeñas y medianas empresas. También ayuda a entender qué tipo de herramientas, proveedores, estructuras y procesos suelen resultar proporcionados para una organización.
Precisamente este es el enfoque de EmpujaPyme: partir de las necesidades de las pequeñas y medianas empresas para analizar cómo gestionar mejor sus recursos y cómo elegir soluciones adaptadas a su tamaño.
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